Se registran en estas cuentas los resultados negativos obtenidos en cada período contable pendientes de financiar.
Sus saldos representan las pérdidas que no han sido financiadas.
Se debitan por el resultado negativo de cada ejercicio contable y se acreditan por los recursos recibidos para cubrir estas pérdidas, por las utilidades futuras destinadas a su financiamiento y por la utilización de la reserva patrimonial creada para estos fines.